Sin riesgo, no hay aprendizaje

Tras décadas de esfuerzos colectivos para la minimización de riesgos para los niños, especialmente en lo relacionado con espacios exteriores tales como los patios de las escuelas o los parques, los expertos en educación han alzado la voz para invitar a un profundoreplanteamiento sobre esta sobreprotección. Su conclusión es que los niños necesitan poder experimentar situaciones de riesgo para su desarrollo a través de la inclusión de esos riesgos en su entorno cotidiano. Y hoy, lamentablemente, no lo tienen fácil.

En países como Reino Unido, Suecia, Australia o Canadá llevan años trabajando en esa dirección, partiendo de la base de que la asunción de riesgos es algo positivo y saludable para el desarrollo de los niños. Y están actuando en consecuencia. Así lo vemos en las escuelas y parques infantiles, en los que la inclusión de troncos, columpios con neumáticos y suelos con arena y piedras son lo habitual, lejos ya de esos lugares en los que solo encuentran caucho bajo sus pies y plástico en sus manos.

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